domingo, 5 de janeiro de 2014


EL MIEDO DE LA INSEGURIDAD

Herodes, teme que le quiten el reino, y se sobresaltó. Cuando en vez de servir desde el cargo que se tiene, que seguramente se ambicionó y se buscó, uno se sirve del cargo del que tomó posesión, y como posee el cargo, y no sabe ni quiere vivir sin él, se sobresalta ante cualquier atisbo de superación, suplantación. La vida se hace amarga y la amargura repercute en los demás, porque no se tiene paz. Dicen por ahí que "el poder es una corona de espinas, que cuando más duele es cuando se la quitan". Andreotti, presidente casi vitalicio de Italia, decía que "el poder desgasta, pero el no poder, desgasta aún más". Fue el Papa de la sonrisa, Juan Pablo I, quien suprimió la imposición de la tiara en la coronación del Pontífice y su toma de posesión de la Cátedra de Pedro, quien acuñó aquel el acto, como "La inauguración del pontificado". Pero, cuando las leyes, son ingratas, tardan en abrirse paso. Más de cien años pasaron para que se cumpliera el Decreto de San Pío X, sobre la primera comunión de los niños al llegar al uso de razón. El había sufrido desde niño esa limitación, por su hambre de Eucaristía.

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