
HAY UNA ESTRELLA PARA CADA HOMBRE
Siempre encuentran Dios, las personas que sinceramente buscan a Dios. Ven la estrella de una forma u otra. Pero no por eso, hay que pretender que Dios venga a nosotros, sino que hemos de ir nosotros a Dios, totalmente libres de la soberbia, de la sensualidad y del mundo. Cuando con esta sencillez se elevan los ojos al cielo, aparece segura la estrella y nos invita a seguirla, para ponerse en camino con la decisión con que emprendieron su jornada los tres Reyes Magos, venciendo críticas y burlas y cuchufletas, incomprensiones y persecución. Vale esto también para la vocación religiosa de los hijos, ya que la familia debe ser el semillero de vocaciones, sobre todo en este invierno tan árido, en que se marchitan todas las flores. ¿Cómo no lamentar la conducta de muchos padres y familiares? Ellos tienen sus deberes. Y los hijos frente a la oposición de los padres, los suyos. ¿Cuándo brilla nuestra estrella? Para unos, en la niñez; para otros en la adolescencia, en la edad adulta, o en la ancianidad. Cualquier hora es buena para que brille como a los magos, la estrella del Señor. Muchos son los llamados y pocos los elegidos, pero Dios quiere que todos se salven y a todos da los medios necesarios para salvarse y santificarse con el fulgor de la Estrella, que nos lleva a El y que es él mismo
Siempre encuentran Dios, las personas que sinceramente buscan a Dios. Ven la estrella de una forma u otra. Pero no por eso, hay que pretender que Dios venga a nosotros, sino que hemos de ir nosotros a Dios, totalmente libres de la soberbia, de la sensualidad y del mundo. Cuando con esta sencillez se elevan los ojos al cielo, aparece segura la estrella y nos invita a seguirla, para ponerse en camino con la decisión con que emprendieron su jornada los tres Reyes Magos, venciendo críticas y burlas y cuchufletas, incomprensiones y persecución. Vale esto también para la vocación religiosa de los hijos, ya que la familia debe ser el semillero de vocaciones, sobre todo en este invierno tan árido, en que se marchitan todas las flores. ¿Cómo no lamentar la conducta de muchos padres y familiares? Ellos tienen sus deberes. Y los hijos frente a la oposición de los padres, los suyos. ¿Cuándo brilla nuestra estrella? Para unos, en la niñez; para otros en la adolescencia, en la edad adulta, o en la ancianidad. Cualquier hora es buena para que brille como a los magos, la estrella del Señor. Muchos son los llamados y pocos los elegidos, pero Dios quiere que todos se salven y a todos da los medios necesarios para salvarse y santificarse con el fulgor de la Estrella, que nos lleva a El y que es él mismo

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