
LOS CRISTIANOS, ESTRELLAS PARA EL MUNDO
Aunque la noche ha elevado más miradas al cielo que el día, cuando el sol deslumbra en su cenit, y la estrella puede ser vista mejor en la Noche, también puede se puede ver durante el día, en el gran silencio. Para los Magos la estrella era una llamada de Dios, como lo es para todos los hombres. En el libro de Daniel leemos que los doctores que enseñan a muchos los caminos de la justicia, brillarán como estrellas en el firmamento: "Los sabios con sabiduría experiencial de Dios, brillarán con el fulgor del firmamento, y los que enseñaron la justicia a la muchedumbre resplandecerán como las estrellas por toda la eternidad" (Dan. 12,3. San Juan de la Cruz, se entristece, cuando asegura: "Que los que tienen el deber de acertar, si no aciertan, no pasarán sin castigo". "Si un carpintero sirve para desbastar el madero, no por eso sabe entallar la imagen; ni cualquiera que sabe entallarla, sabe perfilarla y pulirla; y no cualquiera que sabe pulirla, sabrá pintarla; ni cualquiera que sabe pintarla, sabrá darle la última mano y perfeccionarla. Porque cada uno no puede hacer en la imagen más de lo que sabe, y si quieren seguir dirigiendo sin saber lo que hacen, lo echarán a perder todo".
Deben temblar, pues, los que manejan la palabra de Dios, porque si no son fieles a su vocación predicando auténticamente el Evangelio, pueden ser causa de que muchos de sus discípulos no vean ni reconozcan la luz de su estrella.
Aunque la noche ha elevado más miradas al cielo que el día, cuando el sol deslumbra en su cenit, y la estrella puede ser vista mejor en la Noche, también puede se puede ver durante el día, en el gran silencio. Para los Magos la estrella era una llamada de Dios, como lo es para todos los hombres. En el libro de Daniel leemos que los doctores que enseñan a muchos los caminos de la justicia, brillarán como estrellas en el firmamento: "Los sabios con sabiduría experiencial de Dios, brillarán con el fulgor del firmamento, y los que enseñaron la justicia a la muchedumbre resplandecerán como las estrellas por toda la eternidad" (Dan. 12,3. San Juan de la Cruz, se entristece, cuando asegura: "Que los que tienen el deber de acertar, si no aciertan, no pasarán sin castigo". "Si un carpintero sirve para desbastar el madero, no por eso sabe entallar la imagen; ni cualquiera que sabe entallarla, sabe perfilarla y pulirla; y no cualquiera que sabe pulirla, sabrá pintarla; ni cualquiera que sabe pintarla, sabrá darle la última mano y perfeccionarla. Porque cada uno no puede hacer en la imagen más de lo que sabe, y si quieren seguir dirigiendo sin saber lo que hacen, lo echarán a perder todo".
Deben temblar, pues, los que manejan la palabra de Dios, porque si no son fieles a su vocación predicando auténticamente el Evangelio, pueden ser causa de que muchos de sus discípulos no vean ni reconozcan la luz de su estrella.

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