quarta-feira, 19 de novembro de 2014

Ofrecemos nuestro Santo Rosario por todos los enfermos del mundo entero, para que Dios los fortalezca en su lecho de enfermos y puedan ser luz de santificación para quienes los rodean.
MISTERIOS DOLOROSOS
I. LA ORACIÓN EN EL HUERTO
"En seguida Jesús salió y fue como de costumbre al monte de los Olivos, seguido de sus discípulos. Cuando llegaron, les dijo: "Orad, para no caer en la tentación". Después se alejó de ellos, más o menos a la distancia de un tiro de piedra, y puesto de rodillas oraba: "Padre, si quieres, aleja de mí este cáliz. Pero que no se haga mi voluntad sino la tuya". Entonces se le apareció un ángel del cielo que lo reconfortaba. En medio de la angustia, él oraba más intensamente, y su sudor eran como gotas de sangre que le corrían hasta el suelo. Después de orar se levantó, fue hacia donde estaban sus discípulos y los encontró adormecidos por la tristeza. Jesús les dijo: "¿Por qué estáis durmiendo? Levántaos y orad para no caer en la tentación".( Lc. 22, 39-46)
Meditación
Tu Hijo, María, está en una angustia terrible, y tú no estás junto a Él. Y, sin embargo, como todas las madres, adivinas su dolor: Desde lejos, rezas con Él y también aceptas la inmensa prueba que te une a tu Hijo.
Jesús no es el único en sufrir esta agonía. ¡Hay en el mundo tanto dolor, tanta tristeza, tantas injusticias! Procuremos dar un poco de nuestro tiempo y de nuestros bienes a fin de sostener, consolar y dar ánimos a nuestros hermanos que sufren.
II. LA FLAGELACIÓN
Texto bíblico
"Pero los sumos sacerdotes incitaron a la gente a que dijeran que les soltase más bien a Barrabás. Pero Pilato les decía otra vez: «Y ¿qué voy a hacer con el que llamáis el rey de los judíos?» La gente volvió a gritar: «¡Crucifícale!» Pilato les decía: «Pero ¿qué mal ha hecho?» Pero ellos gritaron con más fuerza: «¡Crucifícale!» Pilato, entonces, queriendo complacer a la gente, les soltó a Barrabás y entregó a Jesús, después de azotarle, para que fuera crucificado."
(Mc 15, 11- 15)
Jesús tiene que soportar la condena injusta, la calumnia, las continuas vejaciones a la que le someten los soldados, la flagelación. Él todo lo acepta por nosotros y nuestra Salvación, lleno de un amor que le consume.
Hoy también son muchas las personas que son flageladas por la vida y sufren en silencio las injusticias de nuestro mundo. Es preciso hoy más que nunca luchar contra nuestros defectos, contra esas actitudes cobardes que atentan contra la dignidad y el buen nombre de tantas personas flageladas por nuestros egoísmos.
III. LA CORONACIÓN DE ESPINAS
Texto bíblico
"Los soldados lo llevaron dentro del palacio, al pretorio, y convocaron a toda la guardia. Lo vistieron con un manto púrpura, hicieron una corona de espinas y se la colocaron. Y comenzaron a saludarlo: "íSalud, rey de los Judíos!". Y le golpeaban la cabeza con una caña, le escupían y, doblando la rodilla, le rendían homenaje. Después de haberse burlado de él, le quitaron el manto púrpura y le pusieron de nuevo sus vestiduras. Luego lo hicieron salir para sacrificarlo". Mc. 15, 16-20
Meditación
A veces la devoción nos hace coronarte con ricos metales, pero en aquel día sentiste como tuyas las dolorosas espinas de esa corona de dolor que los hombres colocamos a tu Hijo y viviste con Él la vergüenza de su cuerpo desnudo y salvajemente torturado.
Cuando leemos el Evangelio de la Pasión, no podemos menos de sentir vergüenza al ver a los hombres tratar así a Cristo. Pero Jesús no es el único en padecer este martirio. A diario, en los medios de comunicación, quizá muy cerca de donde vivimos, existen víctimas de la violencia física o sicológica...Luchemos contra el odio, la tortura, la guerra, la violencia y recemos por las víctimas y sus verdugos.
IV. EL CAMINO DE LA CRUZ
Texto bíblico
"Cuando lo llevaban, detuvieron a un tal Simón de Cirene, que volvía del campo, y lo cargaron con la cruz, para que la llevara detrás de Jesús. Lo seguían muchos del pueblo y un buen numero de mujeres, que se golpeaban el pecho y se lamentaban por él. Pero Jesús, volviéndose hacia ellas, les dijo: "¡hijas de Jerusalén!, no lloren por mí; lloren más bien por ustedes y por sus hijos. Porque se acerca el tiempo que se dirá: felices las estériles, felices los senos que no concibieron y los pechos que no amamantaron! Entonces se dirá a la montañas: ¡caigan sobre nosotros!, y a los cerros: ¡sepúltennos! Porque si así tratan a la leña verde, ¿qué será de la leña seca?". Con él llevaban también a dos malhechores, para ser ejecutados. Cuando llegaron al lugar llamado "del Cráneo", lo crucificaron junto con los malhechores, uno a su derecha y el otro a su izquierda".(Lc. 23, 26-33)
B) Meditación
Él se encontró ya contigo en el Camino de la Cruz, María, con tu mirada, con esas palabras, pocas, pero con las que siempre le animabas desde niño. Sabes que su sacrificio será redentor para todos los hombres, incluso para los que ahora le insultan a su paso.
¿Quién de nosotros no ha tenido alguna vez alguna frustración, quién no ha sentido una pena profunda en su corazón? Pequeñas o grandes, las pruebas resultan siempre pesadas de llevar, como la Cruz del Señor. Procuremos, sin embargo, ocuparnos sobre todos de las de los otros, nuestros hermanos, de sus cruces, como el Cireneo. Así estaremos muy cerca de Cristo, que llevó su cruz para salvarnos.
V. LA CRUCIFIXIÓN
Texto bíblico
"Junto a la Cruz de Jesús, estaba su madre, con su hermana María, mujer de Cleofás, y María Magdalena. Al ver a su madre y cerca de ella al discípulo a quien él amaba, Jesús le dijo: "Mujer, aquí tienes a tu hijo." Luego dijo al discípulo: "Aquí tienes a tu madre". Y desde aquel momento, el discípulo la recibió en su casa. Después, sabiendo que ya toda estaba cumplido, y para que la Escritura se cumpliera hasta el final, Jesús dijo: "Tengo sed". Había allí un recipiente lleno de vinagre; empaparon en él una esponja, la ataron a una rama de hisopo y se la acercaron a la boca. Después de beber el vinagre, dijo Jesús: "Todo se ha cumplido". E inclinando la cabeza entregó su espíritu".( Jn. 19, 25-30)
B) Meditación
Muy cerca de la Cruz, tú, María te mantienes en pie. Por la fuerza de tu fe profunda, de ese tu amor que se une de una manera muy especial al del sacrificio de tu Hijo, el Redentor. Él te confía a Juan, su amigo. Pero tú te conviertes también en su Madre y en la de todos nosotros.
Jesús nos ha salvado por su Pasión y su Muerte. Es la victoria del amor sobre el mal y el pecado. La sangre de Cristo derramada sobre la cruz, se convierte para nosotros en fuente de amor y libertad, siempre presente en cada eucaristía. Por ello, Jesús nos invita a ser muy fieles a ella.

Nenhum comentário:

Postar um comentário