quarta-feira, 10 de junho de 2015

PRIMERA LECTURA Y COMENTARIO
Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a los Corintios 1, 18-22
Hermanos:
¡Dios me es testigo!
La palabra que os dirigimos no fue primero «sí» y luego «no».
Cristo Jesús, el Hijo de Dios, el que Silvano, Timoteo y yo os hemos anunciado, no fue primero «sí» y luego
«no»; en él todo se ha convertido en un «sí»; en él todas las promesas han recibido un «si». Y por él podemos
responder: «Amén» a Dios, para gloria suya.
Dios es quien nos confirma en Cristo a nosotros junto con vosotros.
Él nos ha ungido, él nos ha sellado, y ha puesto en nuestros corazones, como prenda suya, el Espíritu.
COMENTARIO
La coherencia predicadora de la que hace gala el apóstol es el mejor síntoma de su vocación evangelizadora; como testigo de la Palabra, al igual que Jesús de Nazaret, es un hombre positivo que glorifica a Dios Padre. Pablo bien sabe que todas las promesas y esperanzas se han cumplido en Jesucristo, y esta vivencia de fe le lleva a hacer gala de claridad y talante positivo. No se predica según conveniencia, ni para contentar al que manda, sino para que el hombre de hoy conozca la Palabra de Jesús que, acogida en el corazón, es capaz de cambiar el rumbo de nuestra vida humanizándola. Esto es posible porque Jesús nos ofrece el impagable subsidio del Espíritu quien es el que anima nuestro caminar y estimula nuestras más fraternas decisiones.

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