quinta-feira, 5 de junho de 2014

Iconografía: María Santísima de pie, ataviada con vestido blanco, manto azul, rodeada por ángeles -dos la coronan-, a su izquierda uno le presenta un cesto concorazones y el Niño Jesús, a quien carga en su brazo izquierdo, toma uno en sus manos. A su lado derecho, un dragón con las fauces abiertas pretende "devorar" a un pecador. La Santísima Virgen lo impide, y con su mano derecha lo levanta, salvándolo. Protectora de las mujeres que van a dar a luz y en las enfermedades de los ojos. Cada semana en la Catedral leonesa se le dedica entre cantos y procesión el piadoso ejercicio del Miércoles del Año.
Nuestra Señora de la Luz es también patrona de Salvatierra, en Guanajuato, en cuyo santuario se encuentra la imagen de "La Virgen de Las Luces", trabajada en pulpa de caña de maíz, fue realizada en el Siglo XVI por indígenas purépechas de Pátzcuaro, Michoacán. Su autor fue un indígena llamado Juan el Converso, hábil artesano, noble, perteneciente a la corte del rey Zintzicha, Tangoaxcan (luego llamado Caltzonzin).
Cuando el Papa, hoy emérito, Benedicto XVI estuvo entre nosotros en León, y realizó el rezo de vísperas a los pies de Nuestra Señora de la Luz, hizo un llamado a los cardenales y obispos de de México y de América Latina a estar al lado de quienes son marginados por la fuerza, el poder o una riqueza que ignora a quienes carecen de casi todo, así como de estrechar la cercanía con los presbíteros y los laicos.
"Que la Madre de Dios, en su advocación de María Santísima de la Luz, pidió Benedicto XVI; disipe las tinieblas de nuestro mundo y alumbre nuestro camino, para que podamos confirmar en la fe al pueblo latinoamericano en sus fatigas y anhelos, con entereza, valentía y fe firme en quien todo lo puede y a todos ama hasta el extremo. Amén".

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