POR FIN LLEGÓ EL DÍA MÁS ESPERADO (DEL 24 DE ABRIL AL 24 DE MAYO) MES CONSAGRADO A MARÍA AUXILIADORA).
ORACIÓN DE CONSAGRACIÓN A LA VIRGEN MARÍA
¡OH SANTÍSIMA E INMACULADA VIRGEN MARÍA, TIERNÍSIMA MADRE NUESTRA Y PODEROSO AUXILIO DE LOS CRISTIANOS! nosotros NOS CONSAGRAMOS ENTERAMENTE A TU DULCE AMOR Y A TU SANTO SERVICIO. Te consagramos la mente con sus pensamientos, el corazón con sus afectos, el cuerpo con sus sentidos y con todas sus fuerzas, y PROMETEMOS OBRAR SIEMPRE PARA LA MAYOR GLORIA DE DIOS Y LA SALVACIÓN DE LAS ALMAS.
Tú, pues, ¡OH VIRGEN INCOMPARABLE! que fuiste siempre auxilio del pueblo cristiano, continúa, por piedad, siéndolo especialmente en estos días. Humilla a los enemigos de nuestra religión y frustra sus perversas intenciones. Ilumina y fortifica a los obispos y sacerdotes y tenlos siempre unidos y obedientes al PAPA, maestro infalible; preserva de la irreligión y del vicio a la incauta juventud; PROMUEVE LAS VOCACIONES Y AUMENTA EL NÚMERO DE LOS MINISTROS, a fin de que, por medio de ellos, EL REINO DE JESUCRISTO SE CONSERVE ENTRE NOSOTROS Y SE EXTIENDA HASTA LOS ÚLTIMOS CONFINES DE LA TIERRA.
Te suplicamos ¡OH DULCÍSIMA MADRE! que no apartes nunca tu piadosa mirada de LA INCAUTA JUVENTUD EXPUESTA A TANTOS PELIGROS, de los pobres pecadores y moribundos y de las almas del purgatorio: sé para todos ¡OH MARÍA! DULCE ESPERANZA, MADRE DE MISERICORDIA Y PUERTA DEL CIELO.
TE SUPLICAMOS, GRAN MADRE DE DIOS, que nos enseñes a imitar tus virtudes, particularmente la angelical modestia, LA HUMILDAD PROFUNDA Y LA ARDIENTE CARIDAD, a fin de que, por cuanto es posible, con tu presencia, con nuestras palabras y con nuestro ejemplo, REPRESENTEMOS, EN MEDIO DEL MUNDO, A TU HIJO, JESÚS, LOGREMOS QUE TE CONOZCAN Y AMEN Y PODAMOS, LLEGAR A SALVAR MUCHAS ALMAS.
Haz, ¡OH MARÍA AUXILIADORA! que todos permanezcamos reunidos BAJO TU MATERNAL MANTO; haz que EN LAS TENTACIONES TE INVOQUEMOS CON TODA CONFIANZA; y en fin, EL PENSAMIENTO DE QUE ERES TAN BUENA, TAN AMABLE Y TAN AMADA, EL RECUERDO DEL AMOR QUE TIENES A TUS DEVOTOS, nos aliente de tal modo, que SALGAMOS VICTORIOSOS CONTRA EL ENEMIGO DE NUESTRA ALMA, EN LA VIDA Y EN LA MUERTE, para que podamos formarte UNA CORONA EN EL PARAÍSO.


Nenhum comentário:
Postar um comentário