Tu Sangre preciosa me haga invisible, cuando se nos acerque el enemigo nos permita reconocerlo y vencerlo por la invocación de Tu Nombre. Sello todo mi ser y me coloco bajo tu protección para que me libres de toda acechanza del mal. Con el poder de la Sangre de Jesucristo rompo y destruyo toda potestad de interferencia, la interacción del maligno y prohíbo toda comunicación entre espíritus.
Pido Jesús, que envíes a tu Santísima Madre del Perpetuo Socorro, para que se haga presente en mi hogar y en mi trabajo y me acompañe con San Miguel Arcángel, y sus nueve coros angélicos, San Gabriel, San Rafael y mi Angel de la Guarda. Gracias Señor porque Tu eres el guardián que nunca duermes. Gracias Señor, por Tu Sangre preciosa, porque gracias a ella somos preservados de todo mal. Tu Sangre nos hace invisibles, bendito y alabado seas por siempre Señor. Amén.... Amén... Amén


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