
Señor, no dejes de llamar a mi puerta, de invitarte a mi casa. Tienes derecho de entrar en la morada que Tú mismo has constituido templo tuyo. Pero no llames solo porque tienes derecho, sino porque soy pecador y necesito tu paso, tu misericordia, para que, como le ocurrió a Zaqueo, brote de dentro de mí la reacción magnánima, generosa y solidaria.
ROSARIO A LA DIVINA MISERICORDIA CON AUDIO
www.jesusenvosconfio.wordpress.com
.

Nenhum comentário:
Postar um comentário