terça-feira, 12 de novembro de 2013


Salmo 34(33),2-3.16-17.18-19. 
Bendeciré al Señor en todo tiempo, 
no cesará mi boca de alabarlo.
Mi alma se gloría en el Señor: 
que lo oigan los humildes y se alegren.

Pero tiene puestos sus ojos en los justos
y sus oídos pendientes de sus clamores.
El Señor aparta su cara de los malos
y borra de la tierra su recuerdo.

En cuanto gritan, el Señor escucha,
y los libra de todas sus angustias.
El Señor está cerca del corazón deshecho
y salva a los de espíritu abatido.
ACESSE BLOG CRISTAO:EMANUEL ARAUJO CRISTAO GARANHUNS

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