quinta-feira, 3 de outubro de 2013


EL SANTO ROSARIO
Por eso cuando rezamos el Rosario, en sus Padrenuestros, estamos pidiendo una y otra vez que el Santo Nombre de Dios sea glorificado, por nosotros y por toda la creación. Y de tantas veces que lo repetimos, se nos va como haciendo carne en nosotros, y entonces sí que le damos gloria a su Nombre bendito, y hacemos todo por la gloria de Dios, para extender el amor del Señor a todas las criaturas.

Recemos muchas veces el Santo Rosario, pues si la Virgen en todas sus apariciones pide insistentemente que lo recemos y mucho, es porque de ello depende el futuro del mundo y nuestro propio futuro y el de nuestros seres queridos.

Al coro de blasfemias y maldades que los hombres elevan al cielo, tenemos que contraponer un coro de Rosarios bien rezados, que neutralice el mal que se hace, para que Dios no castigue a este mundo, sino que derrame sobre él su Misericordia infinita.

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