quarta-feira, 9 de outubro de 2013


Salmo 86(85),3-4.5-6.9-10.
Tú eres mi Dios; piedad de mí, Señor,
que a ti clamo todo el día.
Regocija el alma de tu siervo,
pues a ti, Señor, elevo mi alma.

Tú eres, Señor, bueno e indulgente,
lleno de amor con los que te invocan.
Señor, escucha mi plegaria,
pon atención a la voz de mis súplicas.

Todos los paganos vendrán para adorarte
y darán, Señor, gloria a tu nombre.
Porque eres grande y haces maravillas,
tú solo eres Dios.

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