Stelle Di Maria:Encuentros Con Cristo:EMANUEL ARAUJO CRISTAO GARANHUNS
LA EUCARISTÍA PAN DE VIDA
La Eucaristía es el centro de nuestra fe católica. Es la fuente de donde brota toda la vida de la Iglesia.
El tema de la Eucaristía me entusiasma, porque es el centro de nuestra fe católica. Es la fuente de donde brota toda la vida de la Iglesia, porque no sólo se nos comunica la gracia –como en todos los sacramentos- sino porque se nos comunica al Autor de la gracia. Y es al mismo tiempo, culmen y ápice de la vida cristiana, porque la Eucaristía es como la consumación de la vida espiritual y el fin de todos los sacramentos.
La Iglesia vive de la Eucaristía y para la Eucaristía. En la Eucaristía está todo el bien de la Iglesia.
He tratado de meditar y ver cómo la Eucaristía permea y está relacionada con las virtudes y con tantas realidades de la vida cristiana y de la vida humana. La Eucaristía ilumina nuestra vida y nuestro caminar hacia Dios. Y es, al mismo tiempo, presencia amorosa, real y verdadera de Dios, que nos alimenta, nos consuela y nos fortalece.
Deseo que mis líneas ayuden a saborear y a sopesar este tesoro que Cristo nos dejó en la Última Cena. Sólo en el Cielo valoraremos en su justa medida lo que significó este admirable sacramente.
La Eucaristía es el centro de nuestra fe católica. Es la fuente de donde brota toda la vida de la Iglesia.
El tema de la Eucaristía me entusiasma, porque es el centro de nuestra fe católica. Es la fuente de donde brota toda la vida de la Iglesia, porque no sólo se nos comunica la gracia –como en todos los sacramentos- sino porque se nos comunica al Autor de la gracia. Y es al mismo tiempo, culmen y ápice de la vida cristiana, porque la Eucaristía es como la consumación de la vida espiritual y el fin de todos los sacramentos.
La Iglesia vive de la Eucaristía y para la Eucaristía. En la Eucaristía está todo el bien de la Iglesia.
He tratado de meditar y ver cómo la Eucaristía permea y está relacionada con las virtudes y con tantas realidades de la vida cristiana y de la vida humana. La Eucaristía ilumina nuestra vida y nuestro caminar hacia Dios. Y es, al mismo tiempo, presencia amorosa, real y verdadera de Dios, que nos alimenta, nos consuela y nos fortalece.
Deseo que mis líneas ayuden a saborear y a sopesar este tesoro que Cristo nos dejó en la Última Cena. Sólo en el Cielo valoraremos en su justa medida lo que significó este admirable sacramente.
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