EL RELATO DE LAS APARICIONES
Desde el tiempo en que hacía su Seminario-Noviciado, Santa Catalina tuvo numerosas apariciones, alguna de las cuales conciernen a la Medalla. La misma revelación de esa Medalla aconteció, no una vez, sino varias, siendo aún novicia. Limitándonos a dichas apariciones, destaquemos entre ellas las siguientes:
— A finales de abril de 1830, la Santa tiene tres visiones del corazón de San Vicente de Paúl —fundador conjuntamente con Santa Luisa de Marillac de las Hijas de la Caridad— y de los Sacerdotes de la Misión. Ese corazón se le representó en la octava de la Traslación de sus reliquias, primero blanco, luego rojo, por fin rojo oscuro. La Santa interpreta esos colores: primero como símbolo de inocencia, luego como símbolo de caridad, finalmente como símbolo y prueba del dolor.
Sepulcro de Santa Luisa de Marillac. Cha pelle de la Médaille Miraculeuse, París.
— En la noche del 18 al 19 de julio de 1830, entre las 23.30 y las dos de la madrugada, mantiene un largo coloquio con la Virgen María. De él apenas refiere nada la Santa. La Virgen María le confía una misión en la que están envueltas las dos comunidades vicencianas.
— El 27 de noviembre de 1930 señala la fecha más importante: acontece la visión de la Medalla Milagrosa.
Sobre éstas y otras apariciones y sueños de Santa Catalina Labouré tenemos muchos autógrafos de ella, múltiples noticias y otras fuentes. Carecemos, sin embargo, de documentos escritos durante los dos primeros años después de las apariciones (1830-1831). Todo lo que se publicó, tras la muerte de la Santa del Silencio, proviene de su director y confesor, P. J. M. Aladel C.M., que no dejó una descripción completa de todas las apariciones, especialmente en lo que atañe a las particularidades de la Medalla, Lo que el P. Aladel nos deja es una especie de «instantanea»: la visión de un cuadro de la Virgen María, con sus manos extendidas y radiantes, que urge a acuñar la Medalla y llevarla con devoción.
Existe una reciente colaboración, publicada en 1976, del conocido mariólogo René Laurentin y el paúl P. Roche CM., a los que ayudaron numerosos Misioneros Paúles e Hijas de la Caridad, que ha dado como resultado dos volúmenes sobre la Medalla y sobre Santa Catalina, con una copiosa documentación histórica.
La visión del corazón de San Vicente de Paúl precede en algunos meses a la del 18-19 de julio de 1830, pero prepara esa visión y las sucesivas. Por eso anteponemos su relato, ateniéndonos a lo referido por la Santa.
EMANUEL ARAUJO CRISTAO GARANHUNS:RADIO MONTESINAI 87 FM
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